El pabellón de los ciegos

(Tribuna Universitaria, 6oct08)
El pabellón de los ciegos estaba al final del sector B, muy cerca de la alambrada. A Jane le encantaba pasear por aquella zona porque era más tranquila que la de los esquizofrénicos, y por supuesto que la de los dementes. Lo hacía antes de que yo llegara al centro, después comenzamos a hacerlo juntos, después comenzamos a hacerlo juntos y lo hacíamos contra la pared del pabellón y a Jane le encantaba.
El padre de Jane se había quedado ciego justo al final de la guerra. Ella tenía entonces sólo cuatro años, pero nunca pudo olvidar la rigidez de sus manos tapándole la frente y al quitarlas la imagen de sus retinas resbalando por las mejillas y luego el sonido de los gritos de dolor. Un comando de la última represalia india, una bomba química. Entonces no existían los CEI, así que fue destinado a muerte por el Tribunal.
Anhelaba ver a los ciegos. Aunque estuviera completamente prohibido acercarse al género, aunque el resto no llegáramos a comprender lo que pasaba por su cabeza. Ella quería verlos al menos una vez. Nos asomamos la noche de su trigésimo cumpleaños, después de un polvo rápido. Nos asomamos y ya no pudimos separarnos de la ventana. Estaban haciendo el amor. Todos. Con las luces encendidas, a pesar de que ninguno de ellos podría saberlo jamás, y en medio de un absoluto silencio. En dúos perfectos que no necesitaban buscarse a tientas, porque conocían detalladamente cada uno de los escondites de los escalofríos y jugaban a lanzarse sin red sobre ellos. Se besaban en la boca como la flecha y el centro de la diana, y luego corrían sus labios a lo largo del cuerpo hasta dejarlos descansar al sur del deseo. Leían sus cuerpos a través del dorsal con los dedos abiertos y en el final de cada párrafo, en el final abrupto de las caderas al contraerse sobre un anular o una flor naciente apretaban las uñas a cualquier altura de la médula y la distancia entre sus cuerpos se convertía en un número negativo. Era una lección de geografía original, de topografía anatómica que demostraba que el noventa y nueve por ciento de los puzzles cromáticos están construidos sobre tierra húmeda. En silencio, al terminar, dormían abrazados como el bosque a las raíces de sus árboles.
Después de aquella noche, Jane y yo deseamos con todas nuestras fuerzas no volver a vernos jamás.

Comentarios

Nikaperucita ha dicho que…
Así debería de ser aún teniedo los ojos perfectamente sanos... ¿Y porque no verse mas? ¿Por miedo a no alcanzar nunca esa pefección?
...

Cuentas preguntas para un Lunes por la mañana.


Genial Genial lo tuyo :)
adictaacruzarenrojo ha dicho que…
Pobres videntes mortales...
Moncho ha dicho que…
La madre que te parió, buenísimo.
Si no te importa escribiré la continuación.
Anónimo ha dicho que…
"El noventa y nueve porciento de los susurros se producen con los dedos..."
Menos mal porque el 99 porciento de las tonterias se dicen por la boca. Supongo que una cosa compensara a la otra.

Ciega, Sorda, Muda y Alucinada como siempre. See you next week. Kisses.
el ombligo del silencio ha dicho que…
El sabado pasado me cruze con un apreton de manos tuyo, un apreton de manos que me quedó grande al pensar el las puntas de lapices tan genialmente desgastadas por esa mano, creo que incluso llegué a sentirme zurdo por un instante, por suerte los cocteles liberaron mis demonios mas terde, pero fué demasiado tarde, y entonces lamenté tu temprana ausencia de la festa...

Gracias por animar a las minorias a garabatear papeles...
Anónimo ha dicho que…
Qué curioso homenaje al "Ensayo sobre la ceguera".

Faltaría quizá citarlo o mencionarlo explícitamente, para que nadie pudiera tomarlo erróneamente por plagio de ideas (en mi modesta opinión).

L.
Cristina Lemus Allen ha dicho que…
Te he leído muchas veces en Tribuna Universitaria. Y alguna vez me he cruzado contigo por la Rua y en el Savor. Pero nunca me he atrevido a decirte nada.
Solo quería decirte que me gusta como escribes y que espero poder seguir leyéndote.
Un saludo
Oceano
el_hombre_que ha dicho que…
(tarde, pero respondo)
* nikaperucita: el miedo embota los sentidos.
* adictaacruzarenrojo: pobres calvos...
* moncho: la espero con los sentidos abiertos
* anais: también se hacen tonterías con otras partes del cuerpo
* el ombligo del silencio: siempre he preferido los cafés para las letras y las fiestas para las canciones.
* L: pues no he leído el "Ensayo sobre la ceguera" (me estoy ganando una bronca por parte de quien me lo regaló), pero siento si es tan parecido y no lo he dicho. De todos modos el texto plagia abiertamente "El almuerzo desnudo"...

Entradas populares de este blog

Ganas de decir que te quiero en lugares públicos

Frufrú

Liquid